Un escape room funciona como cita porque sustituye el guion habitual de cena y cine por algo que realmente hacéis juntos, y os da algo de qué hablar después que no sea simplemente "¿cómo te ha ido la semana?".
Ajusta la dificultad a lo bien que ya conoces la forma de resolver problemas de la otra persona: una primera cita puede ir mejor en una sala de dificultad moderada y con una temática divertida que en la opción más difícil y frustrante del local. Las salas de temática romántica o de aventuras suelen funcionar mejor para citas que las salas de terror, que pueden elevar el estrés de una forma que no siempre es el ambiente que buscas en una primera o segunda cita.
Reserva directamente a través de la web del local, o contacta con ellos si quieres añadir algo a la experiencia: flores esperando en la sala, una nota concreta, o cualquier pequeño detalle personal. La mayoría de las empresas están encantadas de ayudar con esto si se lo pides con uno o dos días de antelación.
Comunícate como lo harías en cualquier equipo: di en voz alta lo que notas, no le quites un puzle a tu cita sin preguntar, y deja que cada uno tome la iniciativa en distintos momentos. Cómo lleva alguien quedarse atascado bajo una presión de tiempo moderada dice más de esa persona que la mayoría de los temas de conversación de una primera cita.
Tanto si escapáis como si no, planead un café o una copa después: suele ser entonces cuando ocurre la conversación real. Para consejos sobre cómo elegir la sala en sí, consulta cómo elegir un escape room.